Proyecto Caetra: los vigilantes de las máquinas
La firma CBM Technical Solutions, ubicada en El Algar, trabaja para detectar con anticipo fallos en la maquinaria industrial de sus clientes
Un trabajador de CMB Technical Solutions realiza una inspección. / L.O.
Frente al auge de las estrategias reactivas que buscan solucionar los problemas una vez aparecen, el término ‘precaver’ (prevenir) cobra cada vez una mayor importancia. En el ámbito de la medicina, por ejemplo, se aprecia que, en la mayoría de las enfermedades, atajar el problema a tiempo puede salvar vidas.
La maquinaria industrial no se puede comparar con la existencia humana, pero sus engranajes y circuitos no dejan de ser una forma de emulación de los organismos vivos. En el caso de los equipos, lo que se consigue con la anticipación es un sustancial ahorro de los costes y un mayor aprovechamiento de los recursos disponibles. A esto se dedica la empresa Condition Based Monitoring (CBM) Technical Solutions (El Algar, Cartagena), al mantenimiento predictivo.
La compañía, muy joven, tiene unos tres años de vida, pero su propietario y administrador, Martín Corbalán, lleva en el sector más de quince años. La del ‘predictivo’, como la llama, es una profesión que heredó de su padre quien cuenta con más de treinta años de experiencia.
Corbalán explica que a los trabajos de mantenimiento que realiza su compañía se les llama ‘predictivos’ porque el objetivo es anticiparse a la rotura y evitar que se produzca. «Es una idea que viene de Estados Unidos y principalmente de Latinoamérica; son los pioneros», añade. Además, existen el mantenimiento correctivo, que se basa en reparar una vez se ha producido la avería y el preventivo, que consiste en tareas de mantenimiento que se realizan a un equipo de manera sistemática independientemente del estado en el que se encuentre.
«Esto es como cuando te sacan sangre en el médico, es como si le sacáramos el aceite a una máquina para hacerle una analítica», insiste. De todas las labores que se realizan, el análisis de las vibraciones tiene el honor de ser la más antigua: «En los inicios consistía en que alguien ponía la oreja en una máquina y se daba cuenta de que había un ruido extraño».
Esta operación se ejecuta actualmente gracias a unos analizadores que recogen parámetros, en milímetros por segundo, y muestran «cómo se mueve la máquina» para poder ver si tiene algún desequilibrio, desalineación, holguras, si la bancada , que es una especie de base con relieve que se encuentra debajo de los motores, no está bien o cualquier otro tipo de problema estructural.
Sin embargo, esto no es más que una pequeña parte de todos los elementos que se tienen en cuenta para el mantenimiento predictivo. El propietario de CMB Technical Solutions señala que a las máquinas también se les mide la temperatura. La «inspección termográfica» consiste en comprobar el calor de las distintas partes de los equipos para extraer datos que puedan indicar anomalías en el funcionamiento.
También son esenciales los ultrasonidos para «detectar fallos anómalos no audibles al oído humano» en motores, compresores, rodamientos agitadores, entre otros. Este tipo de análisis, por ejemplo, permite prevenir el efecto corona que es un «chisporroteo o una corriente eléctrica que no se ve» y que en determinadas condiciones favorece la generación de gases corrosivos, como el ozono, óxidos de nitrógeno y si hay presencia de humedad, ácido nítrico, etc.
En este sentido, Corbalán indica que su empresa es la única que ha implementado sistemas de vapor con purgadores. Consiste en un circuito cerrado de tuberías que cuentan con ‘trampas’ que retienen el gas y lo condensan para convertirlo en agua y repetir el proceso otra vez. Es una manera de «ahorrar y aprovechar mejor los recursos», explica. Este mecanismo se supervisa principalmente con ultrasonidos.
Para mejorar el seguimiento que se hace con todos estos análisis es fundamental la introducción de las tecnologías digitales al sector. La industria 4.0 es para CBM Technical Solutions «uno de los temas con el que más le insistimos a los clientes». Se trata del montaje de una serie de sensores que recopilan datos y los envían a la nube para que los analistas desde la oficina puedan detectar anomalías y dar la alarma. El objetivo, según indica Corbalán, es «no perder nunca el contacto con la planta».
Añade que este modelo en línea permite que no se pierda información en el intervalo de tiempo que hay entre las periódicas visitas que realizan a los equipos a los que ofrecen mantenimiento: «Con la tecnología de los sensores inalámbricos, por ejemplo, podemos tener medidas a cada hora».
Una parte imprescindible del proyecto es la valoración de los analistas sobre los datos obtenidos. «Es el que ofrece una mirada crítica; el que le dice al cliente la gravedad del problema», afirma. Los equipos modernos pueden avisar con mucha antelación a los clientes y, por tanto, prevenir con mucha más efectividad la avería de los sistemas.
Cursos
La empresa ha decidido ampliar sus fronteras y ofrecer cursos de formación que van desde el análisis de las vibraciones hasta la lubricación, pasando por los ultrasonidos y la termografía. El propietario de la firma subraya que han comprado un local y «no maquetas, sino máquinas reales» para que los alumnos puedan hacer prácticas con ellas.
Según indica, su objetivo es contactar con la Comunidad Autónoma para formar a personas que estén en el paro y quieran trabajar en el sector industrial. Aclara que, de cualquier manera, los cursos están disponibles para todo aquel que quiera ampliar sus conocimientos.
Otras sociedades incluidas en el proyecto Caetra colaboran con la Armada o centros educativos de formación profesional y universidades que, generalmente, no cuentan con el equipamiento profesional adecuado para las prácticas de los alumnos.
Objetivos
Su principal propósito, señalan que es la seguridad de los operarios, la buena salud de los equipos y el compromiso con el medio ambiente y es que haciendo más eficientes las maquinarias o alargando su vida útil se generan menos residuos y se utilizan menos recursos naturales. Cuentan con un marcado CE , un certificado otorgado por la Unión Europea (UE) para los productos que cumplen con los requisitos de seguridad, salud y protección del medio ambiente establecidos por Bruselas, y trabajan siguiendo la filosofía ‘plug and play’ que busca ofrecer artículos de rápida y sencilla instalación. «Hacemos algunas modificaciones a los equipos para adaptarlos a esta idea», dice Corbalán.
Algunas de las herramientas que venden son manufacturadas, pero los costes son muy elevados, por lo que los más complejos son los de compraventa. Si bien hacen algunas reparaciones como la lubricación de algunos sistemas, el núcleo de su negocio es la recolección de parámetros para el seguimiento de las maquinarias y su posterior análisis.
Por tanto, muchos de los productos que venden, los obtienen a través de otras empresas. Tal es el caso, según comenta, de una cámara, única en Europa, capaz de detectar monóxido de carbono (CO) y otra que puede descubrir la presencia de todo tipo de gases en el ambiente, excepto el CO.
Ambos dispositivos tienen una valoración aproximada de entre 70.000 euros y 100.000 euros. El empresario afirma que tienen intenciones de entrar en este mercado por las nuevas normas que exigirán un mayor control de los gases por parte de las compañías y que, seguramente, generarán demanda.
Martín Corbalán: "Somos una de las empresas con más tecnología a nivel nacional en el sector"
En la sociedad dirigida por Martín Corbalán, CBM Technical Solutions, buscan aprovechar los beneficios del desarrollo tecnológico para su área de trabajo. Ven en las nuevas tecnologías una palanca ideal para impulsar sus propósitos de reducir los accidentes laborales, alargar la vida útil de los equipos y contribuir a la protección del medio ambiente. En líneas generales, la intención es facilitar la vida a sus clientes con productos de fácil instalación y sistemas de mantenimiento predictivo cómodos y efectivos.
¿Ofrecéis servicios solo en la península?
Hacemos también otros proyectos fuera. Hemos estado, por ejemplo, haciendo trabajos en Egipto o Venezuela. En el primero hemos instalado sensores para la monitorización de un sistema de bombeo en plantaciones agrícolas. Y desde Venezuela nos han llamado varias veces para hacer servicios allí, ya que por la situación económica del país tienen carencias de personal cualificado para este tipo de labores.
¿Por qué les elige el programa Caetra?
Porque somos la única marca en la Región que ofrece este tipo de servicios y somos una de las empresas con más tecnología a nivel nacional. Hay compañías con más trabajadores, pero en lo que a la tecnología respecta estamos entre las más avanzadas del país. Por ejemplo, contamos con una cámara de detección de gases única en Europa.
Para impulsar una empresa de tecnología predictiva hace falta superar el medio millón de euros si compras productos nuevos y los 200.000 si recurres a la segunda mano
¿Son elevados los costes para desarrollar su actividad?
Vale todo un dineral, para impulsar una sociedad ‘del predictivo’ y contar con lo último en tecnología los costes se te van a más de 200.000 euros o más, porque este es el precio si compras segunda mano. Si vas a comprarlo nuevo, está en torno a medio millón de euros. Ese es el desembolso necesario para tener toda la tecnología que hay en el mercado.
¿Manufacturan algunos de los productos?
Los más sencillos, los que no llevan programas informáticos ni tienen electrónica avanzada, pero los necesarios para hacer las mediciones los tenemos que comprar. Se los pedimos a multinacionales de Estados Unidos, Bélgica, Alemania y otros países. ¿Por qué son tan caros? Porque tienen muy poca tirada; son bienes muy escasos y exclusivos. De todos modos, algunos sí que los sacamos al mercado y en muchos de ellos somos los únicos fabricantes en España.
¿Algún ejemplo?
Actualmente estamos por sacar una mirilla 3D que se coloca en las máquinas y sirve para controlar la lubricación de los equipos. Aún no lo hemos anunciado en redes sociales porque quizás cambiamos el diseño y le damos otro aire. Lo que hace, básicamente, es decir si el aceite está contaminado con agua o si tiene partículas férreas de desgaste, unos pequeños trozos de metal o del material de la máquina generalmente, que indiquen que algo está ocurriendo dentro del producto. Esta es una herramienta que ya existe, pero que hemos mejorado: le retiramos algunos elementos que dificultaban su instalación; lo hemos hecho más ergonómico, por así decirlo.
¿Qué proyectos tienen de cara al futuro?
Además del proyecto de Egipto que ya he comentado, nuestras ideas están puestas principalmente sobre la mejora de la monitorización a través de Internet. Queremos que los clientes que aún mantienen el sistema sin conexión cambien el chip y se pasen al modelo en línea que a largo plazo les va a aportar más beneficios. Facilita el trabajo porque permite ver con más detalle dónde se encuentran las fallas de las máquinas. Para esto intentamos ofrecer a los clientes una especie de tarifas planas que les permitan elegir con más concreción y por un mejor precio los servicios que necesitan.
¿Cómo ha sido la experiencia de emprender?
No podemos quejarnos, es verdad que no tenemos horario, pero nos apasiona nuestro trabajo y si tenemos que quedarnos hasta las diez de la noche, lo hacemos. Hoy en día cuesta mucho, hay que invertir mucho dinero y no hay prácticamente ayudas. Ha sido más difícil en España porque no se conoce tanto la tecnología predictiva como en Latinoamérica, entonces hemos tenido que convencer a algunos clientes, sobre todo a los más pequeños. Hay que cambiar esa mentalidad de ‘si se me rompe lo cambio y ya está’.