Essaouira, el alma atlántica de Marruecos entre vientos, azules y aromas de especias
Essaouira, la joya de Marruecos, seduce con su medina blanca y azul, su historia cosmopolita y aventuras entre dunas y mar.
Vista de Essaouira en Marruecos. / joesif
Essaouira no se visita: se escucha. El viento, que sopla sin tregua desde el Atlántico, parece susurrar historias en cada rincón de esta ciudad blanca y azul, donde las gaviotas se confunden con las cometas. Antigua Mogador, fue codiciada por fenicios, portugueses y franceses. Su medina, declarada Patrimonio de la Humanidad, es un laberinto de callejuelas empedradas que huelen a sal y a cedro, a especias y a historia.
Diseñada por arquitectos europeos en el siglo XVIII bajo encargo del sultán Mohammed ben Abdallah, Essaouira es un ejemplo de simetría en la arquitectura marroquí. Las murallas que la protegen del mar también resguardan una calma vibrante: talleres de ebanistas, galerías de arte y cafés donde suena música gnawa al atardecer.
Pero es fuera de sus muros donde el viento toma el protagonismo. Considerada la capital del windsurf y kitesurf del país, sus playas son un escenario permanente para los amantes del viento. Y para quienes buscan aventuras más terrenales, a varios kilómetros se puede cabalgar sobre dromedarios o caballos entre dunas doradas o atravesar pistas solitarias en quad, sintiendo que el tiempo se diluye en el horizonte.
Muy cerca, también se pueden visitar cooperativas de mujeres dedicadas a la producción artesanal del aceite de argán, oro líquido de la región. Allí se puede descubrir el proceso ancestral de extracción, probar cosméticos naturales y llevarse un pedazo de Essaouira en pequeños frascos que huelen a tierra, a fruto y a tradición.
La gastronomía de Essaouira es un festín de sabores atlánticos y especias. En el puerto, los pescadores ofrecen el pescado del día que puedes elegir y ver cómo lo asan a la brasa en puestos improvisados, entre el aroma de sardinas, calamares y langostas.
Los platos tradicionales como el tajín de pescado con limón confitado, el cuscús con verduras frescas o la harira, la sopa especiada, revelan la fusión entre lo bereber, lo árabe y lo africano. Y para completar la experiencia, nada como alojarse en un riad, esas casas tradicionales con patios interiores que hoy funcionan como encantadores hoteles boutique: oasis de calma decorados con cerámica, madera tallada y textiles que narran la historia viva de Marruecos.
Nueva ruta directa de Vueling a Essaouira
Vueling, la aerolínea líder en Barcelona y uno de los grandes referentes del bajo coste en el sur de Europa, ha inaugurado su nueva ruta directa entre Barcelona y Essaouira, convirtiéndose en la única conexión aérea entre ambas ciudades. Con dos frecuencias semanales, esta nueva apuesta refuerza la presencia de la compañía en el continente africano y consolida su compromiso con la mejora de la conectividad internacional desde el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Essaouira, la pintoresca ciudad atlántica declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conocida por su medina amurallada, sus zocos vibrantes y su ambiente relajado junto al mar, se incorpora ahora al mapa de destinos. Con esta incorporación, Vueling, fundada en 2004, amplía su red a más de 220 rutas en 30 países, operando hasta 700 vuelos diarios durante la temporada alta. En 2024 transportó 38 millones de pasajeros con un 81,2% de puntualidad.
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