Paula Badosa, el arte de volver a levantarse
La tenista ha convertido las lesiones en una prueba de resiliencia para volver al circuito y recuperar su mejor nivel, afrontando cada regreso con paciencia, trabajo y determinación
Paula Badosa / R
Las victorias se celebran levantando trofeos, pero las victorias también se saborean cuando se saben analizar las derrotas, porque sólo de ellas se extrae el conocimiento. Para Paula Badosa, una de nuestras grandes tenistas, encadenar partidos, levantarse una mañana y comprobar que el cuerpo responde o sentirse de nuevo competitiva también cuenta como ganar. Después de atravesar momentos difíciles dentro y fuera de la pista, la tenista española ha aprendido que una carrera no se construye solo con títulos. También con cicatrices, derrotas y la voluntad de volver a empezar.
“Todo el mundo puede caer, pero también está en ti poder volverte a levantar”, resume Badosa. Una frase que podría servir para explicar buena parte de su trayectoria reciente. La tenista reconoce que no atravesaba “su mejor momento, tanto profesional como personal”, pero algo ha cambiado en los últimos meses: ha recuperado una palabra imprescindible para cualquier deportista y especialmente valiosa para quien ha convivido con las lesiones: continuidad. “Que las lesiones me hayan respetado me ha permitido recuperar esa confianza que necesitaba”, explica.
Volver a confiar en el cuerpo
Después de Wimbledon, Badosa tomó una decisión poco habitual en su planificación. En lugar del parón que acostumbraba a realizar durante el verano, optó por seguir compitiendo. La decisión tenía un objetivo que iba más allá de los resultados: poner el cuerpo a prueba. “Normalmente ahí tengo un parón y descanso. Hablamos de poder jugar torneos para poner un poco a prueba el cuerpo, ver que podía jugar partidos seguidos y que respondía”. Los encuentros se fueron acumulando y, con ellos, también las sensaciones positivas. Una secuencia que para cualquier tenista puede parecer rutinaria, pero que en su caso adquiría un significado especial después de los problemas físicos. “Poder acabar la temporada jugando muchos partidos creo que me da confianza para el año que viene”. Porque antes de recuperar un puesto en el ranking o luchar por un título existe una batalla anterior: volver a confiar plenamente en el propio cuerpo.”
La derrota que también suma
El US Open dejó uno de esos partidos que ayudan a entender la nueva mirada de Badosa sobre su carrera. Frente a Coco Gauff, el resultado fue una derrota, pero las sensaciones contaron una historia diferente. “Cuando consigo esa confianza, esa continuidad, el nivel siempre ha estado ahí”, sostiene. Por eso, aunque reconoce que nunca resulta agradable perder, aquella derrota tuvo también una lectura constructiva. “Fue más positiva que negativa, porque poco a poco me voy acercando ese nivel, que es donde me quiero ver”.
“Gracias a empresas como Iberdrola se impulsa que salgan más deportistas”
Las victorias alimentan la confianza. Las derrotas, en cambio, obligan a hacerse preguntas. “Es donde analizas más: qué he hecho mal, qué he hecho bien. Obviamente las victorias saben mejor, pero de las derrotas siempre intento sacar lo positivo”. Ese aprendizaje quizá sea una de las mayores transformaciones de una deportista. Con los años, asegura, también ha aprendido algo que trasciende el tenis: “Me voy conociendo mucho más y sé más lo que quiero y lo que no”.
Ser recordada por levantarse
Los títulos forman parte del legado de cualquier deportista de élite, pero Badosa prefiere que las niñas que hoy la observan encuentren algo más que resultados. “Si me miran, no quiero que piensen solo: ‘Paula ganó este torneo’. Quiero que piensen: ‘Ella cayó muchas veces, pero siempre era capaz de volver a salir y volver a levantarse’”. Y ese es precisamente uno de los mensajes que Paula que quiere trasladar a las nuevas generaciones. “Es humano, todos caemos. Pero tener ese rol de que todo es posible, de que puedes pasarlo mal y volver a estar bien, creo que es muy importante. El camino que está tomando el deporte femenino es buenísimo. Comparado con hace unos años, se está viendo mucho más y se está siguiendo muchísimo más”. Para ella, esa exposición tiene una consecuencia importante: amplía el número de referentes disponibles para las niñas que quieren practicar deporte profesionalmente. “Tener varios ejemplos y espejos donde mirarse creo que es súper importante”.
En ese crecimiento, añade, las empresas que han respaldado durante años el deporte femenino también desempeñan un papel clave. Badosa destaca especialmente el apoyo continuado de Iberdrola cuando la repercusión de muchas disciplinas era todavía menor. “Gracias a empresas como Iberdrola se impulsa que haya más deportistas, que salgan más niñas en el deporte, y eso es fundamental para que el deporte femenino siga creciendo”.
Los espejos: Nadal y Sharapova
Desde pequeña, Paul miró hacia Rafa Nadal. La proximidad, el hecho de compartir país y lo que representaba su trayectoria lo convirtieron en uno de sus grandes modelos dentro del tenis masculino. En el femenino, el nombre aparece inmediatamente: Maria Sharapova. “Siempre ha sido Maria Sharapova, por todo lo que representaba dentro y fuera de la pista. Es alguien que siempre me ha inspirado muchísimo”.