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BRONCE EN SNOWBOARD EN PYEONGCHANG

Regino Hernández, el aterrizaje de un medallista

El 'rider' se exhibe en La Molina tras su fulminante consagración en los Juegos Olímpicos

Regino Hernández, este viernes en La Molina. / EFE / Enric Fontcuberta

Después de su impresionante vuelo olímpico, Regino Hernández ha aterrizado por fin en La Molina. La estación de la Cerdanya, que vio como el 'rider' ceutí afincado en Mijas (Málaga) subía por primera vez a un podio de Copa del Mundo en marzo del 2014, y que esta semana está celebrando a lo grande su 75º aniversario, es el escenario del regreso a la competición del flamante, sorprendente y fulminante medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Pieonchang (Corea del Sur) en la espectacular modalidad de snowboardcros.

Un aterrizaje controlado, todo hay que decirlo. Desde que regresó de los Juegos, el barbudo surfero de nieve no ha parado de recibir felicitaciones, conceder entrevistas y encajar homenajes de todo tipo por haberse convertido en uno de los únicos cuatro españoles con medalla en unos Juegos de Invierno, potestad de los Hernández y Fernández (Paquito, Blanca y, también en Pieonchang, Javier) del deporte blanco español. Regino llegó el miércoles al enclave pirenaico, tomó contacto con la nieve el jueves, entró el viernes en competición y este sábado (a partir de las 11.00 horas, Esport 3 y Eurosport 2) estará en la fase final de la octava prueba de la Copa del Mundo, en busca de mejorar su séptimo puesto en el circuito en la clasificación individual, a la espera también de consolidar su liderato en la prueba por equipos (junto al también olímpico Lucas Eguibar) en las dos pruebas que quedan, en Moscú Veysonnaz (Suiza).

En busca de más podios

"¿Subir otra vez al podio? Nada es imposible, pero estoy aquí para hacerlo lo mejor posible y luchar por los puestos de delante, aunque los que están ahí son 'riders' muy seguros y no suelen fallar", asegura el snowboarder, un gran desconocido hace solo tres semanas y que ahora ha tenido que restringir las entrevistas para centrarse de nuevo en la competición y las tres fechas de Copa del Mundo que restan.

"Otra de mis grandes ilusiones sería ganar la Copa del Mundo por equipos, cosa que tenemos encarrilada Lucas y yo. Nos quedan dos pruebas, en Moscú y Veysonnaz, y nos gustaría hacernos con el gran globo de cristal", afirma el ceutí-malagueño, en referencia al trofeo que distingue a los mejores a final de temporada. Sería un nuevo éxito para Regino, que de hecho hasta Pieonchang solo había subido dos veces al podio -en La Molina 2014 y en Sierra Nevada 2017, donde fue subcampeón del mundo por equipos- y que, pese a sus 26 años (cumplirá 27 en julio), siempre había vivido un poco a la sombra de Eguibar, que a sus 24 años ya ha ganado una Copa del Mundo (2013-14) y ha sido subcampeón mundial (2017), a pesar de que en los últimos Juegos una caída le eliminó de entrada en los octavos de final en una modalidad tan cruel como el snowboardcros. 

Medalla rentable

"No solo los Juegos, sino las últimas carreras fueron un palo para mí, pero ya le he dado la vuelta a la situación y llego a La Molina contento y con ganas de hacerlo bien", asegura el donostiarra Eguibar. Como muestra de sus intenciones, este viernes se clasificó en la primera ronda con el tercer mejor tiempo, solo por detrás del francés Pierre Vaultier y el australiano Alex Pullin, por lo que se ahorró una segunda bajada que sí tuvieron que realizar Regino (26º) y el tercer integrante del equipo español, el cántabro Laro Herrero (21º). Los tres estarán este sábado entre los 32 mejores que se jugarán la victoria.

"Solo con mencionar la medalla olímpica se me pone la piel de gallina", reconoce Regino casi tres semanas después de su coronación. "Con que una persona, gracias a esta medalla, vea lo que es el snowboard y quiera dedicarse a esto profesionalmente, ya ha salido rentable", añade el 'rider', sin duda consciente de que en España el número de licencias en snowboard no llega ni al cententar. "Es un orgullo ser recordado junto a Paquito y Blanca", concluye.

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