Envíos rápidos, eficientes y sin emisiones, los robots revolucionan la mensajería urbana
Vaive Logistics ofrece servicios de entrega autónoma de última milla con 'Ona', un autómata capaz de realizar labores de reparto de forma segura y sin interrupciones
Ona, robot autónomo de reparto de última milla. / Vaive Logistics
En un mundo cada vez más acelerado e interconectado, los servicios de mensajería han emergido como un pilar esencial. Ya sea en transacciones comerciales o simplemente para gozar de la comodidad de recibir productos directamente en nuestros hogares, estos servicios han revolucionado la manera en que interactuamos y operamos en nuestro día a día. Sin embargo, las empresas de paquetería se enfrentan a numerosas dificultades al intentar cumplir con las expectativas de entregas rápidas y precisas: Tráfico congestionado, centros urbanos de acceso limitado a viandantes, restricciones de emisiones para los vehículos de combustión, complicaciones para acceder a edificios residenciales… A menudo, estas resultan en retrasos o pérdidas que condicionan a distribuidores y clientes.
Vaive Logistics ofrece soluciones innovadoras para estas complicaciones, específicamente, en el sector de la logística. Integrada en el programa Logistics Incubator 4.0 del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, la compañía se especializa en la entrega autónoma de última milla, es decir, la fase final del proceso logístico en que se efectúa la entrega al consumidor. Su propuesta se centra en el uso de robots para realizar las labores de reparto de forma eficiente y sin interrupciones. "Ofrecemos un dispositivo de tamaño medio, que puede desplazarse por carretera o por la misma acera sin causar estorbos, completamente eléctrico, con autonomía suficiente como para cubrir una jornada laboral completa y que no genera emisiones de CO2", cuenta Albert Baldó, cofundador y co-CEO de la empresa.
Clément Lemardelé y Albert Baldó, co-CEOs y cofundadores de Vaive Logistics. / Vaive Logistics
Navegación autónoma
Ona es el nombre con el que han bautizado a este artefacto capaz, no solo de transportar artículos de un punto a otro, sino de "pensar" y funcionar de forma completamente independiente. Se sitúa en un nivel 4 sobre 5 en la escala de navegación autónoma, ya que puede diseñar la ruta él mismo, sin la intervención de un operario humano, mediante tecnología GPS y datos de mapeo recopilados en algoritmia. Y, en el caso de que surja algún imprevisto, también sabe restablecer su rumbo y encontrar un nuevo camino. Cuenta con un sistema de sensores que le permiten ubicarse, identificar el entorno en el que se encuentra y moverse evitando los obstáculos a su alrededor, tanto si son estáticos como si son móviles. "Puede detectar y esquivar el mobiliario público, desniveles, peatones e incluso objetos más rápidos, como un coche o una bicicleta que se cruza de repente. Incluye además un control remoto, al que se puede recurrir si se topa con un problema no puede superar solo", asegura Baldó.
Vaive Logistics opera con dos modelos de robot: Uno de ellos equipado con un compartimento seguro que no se desbloquea hasta llegar al destinatario, útil para entregas únicas o transporte interno, por ejemplo, el de una fábrica que necesita trasladar materiales de una nave a otra. El segundo, en cambio, es apto para llevar a cabo varias entregas en destinos distintos y en un solo viaje, pues dispone de un sistema interno de clasificación de paquetes y un brazo mecánico que efectúa la entrega en mano, evitando confusión e impidiendo que otro cliente acceda al resto de la mercancía. Además, los usuarios pueden seleccionar a través de una aplicación el punto de recogida y la franja horaria en que quiere recibir su pedido, así como disponer de datos de ubicación y seguimiento de su paquete.
Compartimento de almacenamiento interior del robot Ona. / Vaive Logistics
Eficiencia y sostenibilidad
Fundada para transformar el transporte de bienes en las ciudades, Vaive Logistics se ha desarrollado con la sostenibilidad como uno de sus principales objetivos. "Al utilizar robots autónomos y operados únicamente con electricidad, no solo mejoramos la eficiencia operativa, sino que también contribuimos a la reducción de la congestión vehicular y las emisiones de gases de efecto invernadero en las zonas urbanas, un enfoque crucial en un momento en que las ciudades buscan soluciones para combatir el cambio climático y mejorar la calidad de vida de sus habitantes", explica Baldó.
La robotización en logística supone, además, ahorro. "La última milla es la etapa más cara de la cadena de suministro, suponiendo hasta el 40% de los costes totales. La automatización de estos procesos es más eficiente, pues permite operar las 24 horas los 7 días de la semana y optimizar cada ruta al evitar la congestión de la ciudad. Esto no solo reduce los tiempos de entrega, también disminuye los gastos", añade.