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El gran banco de semillas de las islas Svalbard, en Noruega, llega al millón de muestras

Entrada a la Cúpula del Fin del Mundo, un gigantesco banco de semillas en las islas Svalbard, en el norte de Noruega. / HEIKO JUNGE (AFP)

La Cúpula del Fin del Mundo, en la islas noruegas de las Svalbard, ha cumplido 10 años y necesita una reparación. El Gobierno noruego ha anunciado que destinará 13 millones de dólares para contrarrestar los efectos del deshielo. Al mismo tiempo se ha anunciado que han llegado 70.000 nuevas semillas y que se ha sobrepasado la cifra de un millón de muestras conservadas.

El proyecto surgió a raíz de la conciencia de que nuestro acceso a los alimentos depende de plantas con una producción suficiente. Las semillas deben ser lo suficientemente diversas como para que permitan cultivarlas en diferentes lugares del planeta y que puedan dar lugar a variedades que se adapten a las condiciones cambiantes en que nos encontramos. Esto significa cambios en el clima, aparición de nuevas enfermedades y variaciones en la forma en que las cultivamos o las consumimos. En todo el mundo se han constituido bancos de semillas para conservar y analizar la diversidad de las plantas cultivadas y para distribuirlas a aquellos que desean obtener nuevas variedades. Pero estos bancos son costosos de mantener y a veces están en lugares problemáticos.

A la Cúpula ya han llegado más de un millón de semillas. La razón de llevarlas tan lejos era que se trata de un lugar apartado de conflictos y suficientemente frío como para que se conserven. El aumento de la temperatura del planeta hace que algunos de los hielos perpetuos de la isla se estén derritiendo y el Gobierno noruego deberá hacer reparaciones. Su utilidad ha quedado demostrada con la crisis de Siria. El ICARDA era un centro internacional dedicado a las plantas que viven en áreas secas y que estaba en las afueras de Aleppo. Parte del centro fue destruido por la guerra y sus colecciones de semillas fueron llevadas a las Svalbard. Ahora las están devolviendo a una sede provisional en Marruecos. Por mucho que hayamos protegido semillas valiosas en el aislamiento del norte boreal, la guerra y el cambio climático han acabado atrapándolas.

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