éxito en la ronda italiana

El Movistar toma el mando del Giro con el ecuatoriano Carapaz

El gran ayudante de Landa se viste de rosa en el Mont Blanc con el ciclista vasco al acecho

Richard Carapaz, en el podio, con la ’maglia rosa’. / EFE /EPA/ ALESSANDRO DI MEO

Los chicos del Lisarte se entrenaban el pasado martes por las cuestas de Envalira. Pasaban con sus bicicletas cerca de El Tarter y se tomaban unos minutos de relajación contemplando el majestuoso Vall d'Incles, territorios andorranos. Pedaleaban por los Pirineos con el sueño de crecer, hacerse mayores y convertirse un día en ciclistas profesionales como Richard Carapaz, hoy líder del Giro, y que hace unos años se incorporó al conjunto navarro de promesas considerado como la incubadora de futuras estrellas del Movistar.

Colombia siempre ha sido la cuna sudamericana del ciclismo. Los 'escarabajos', así bautizados por Gabriel García Márquez, llevan años conquistando las carreras europeas y, aunque nunca han podido con el Tour aunque han estado cerca, han ganado la Vuelta, con Lucho Herrera y Nairo Quintana y el Giro con el corredor colombiano del Movistar y compañero de Carapaz. Pero Ecuador, la patria del hoy 'maglia rosa', nunca se había destacado como país creador de estrellas del ciclismo. Y, mira por dónde, una extraordinaria maniobra táctica del Movistar, de la mano de Chente García Acosta, principal director de la escuadra de Telefónica en la ronda italiana, ha colocado al corredor ecuatoriano al frente de la general del Giro con Mikel Landa, el jefe, al acecho, quinto de la clasificación, y casi en carroza. Hoy por hoy, el Movistar tiene serias opciones de ganar esta carrera. Y lo puede hacer con el profesor o con el alumno -ojo con él-.

Porque el movimiento del Movistar en la tercera etapa de montaña consecutiva fue sencillamente extraordinario. Cuando todos se vigilaban, cuando Vincenzo Nibali había decidido pasar a la acción, cuando el italiano y Primoz Roglic miraban y vigilaban a Landa por el rabillo del ojo, Carapaz, libre como los pájaros de Ecuador, el país del planeta que alberga más especies de aves, atacó. Y lo hizo no solo para proteger a Landa. No solo para recompensar al Movistar con la segunda victoria de etapa, ambas suyas, sino para vestirse con la 'maglia rosa' y para decirle a Roglic, que sigue siendo el favorito, que cuidado, que eso de ganar el Giro administrando las rentas de las contrarrelojes, no va a ser una tarea fácil. Quedan cinco etapas de montaña. La carrera está muy abierta, pero desde ahora rueda al compás del Movistar, equipo solido donde los haya, y no al ritmo de Roglic, que no tiene quien le ayude en los momentos decisivos, ni de Nibali, que tan solo cuenta con la colaboración de su fiel Damiano Caruso.

A rueda y protegido

En el Movistar son más. Landa rueda protegido y sabedor, como este sábado, de que tenía que circular haciendo de freno del resto de figuras porque le convenía no solo la victoria de Carapaz sino que se enfundase el jersey rosa. A partir de ahora, el vigilado será Carapaz y el hombre más libre Landa, con suficiente escenario para que el Movistar gane con uno u otro corredor. No es una utopía. Ni mucho menos. Hay Giro y también hay Landa.

Desde este sábado un chico nacido en Ecuador hace 25 años y formado en el Lisarte está al frente del Giro, en el Lisarte que ha nutrido al Movistar de ciclistas como Marc SolerJorge ArcasAntonio PedreroHéctor Carretero y Jaime Castrillo. Es un homenaje al ciclismo de escuela y a las personas que, desde el anonimato y casi siempre sin ganar dinero -mejor dicho poniéndolo de su bolsillo- organizan equipos y carreras para crear las estrellas del futuro como Carapaz.

Todas las clasificaciones en la página oficial del Giro.