8-M, Día Internacional de la Mujer

"Me lo creí y fui a conseguirlo": Sandra y Raquel, dos voces femeninas en las Policías Locales catalanas

Dos responsables policiales de Mollet y Valls explican a EL PERIÓDICO sus experiencias en un oficio históricamente masculinizado

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Sandra Laínz y Raquel López, caporal e inspectora jefa de las Policías Locales de Mollet del Vallès y Valls respectivamente.

Ariadna Miranda

Mollet del Vallès
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Sandra Laínz y Raquel López comparten profesión y parte de su historia personal. Laínz es caporal de la Policia Municipal de Mollet del Vallès y López es inspectora jefa de la comisaría de la Policía Local de Valls (Tarragona). En un contexto en que crece la presencia femenina en un sector históricamente tan masculinizado como el de las policías locales, ambas explican a EL PERIÓDICO en ocasión del 8-M su historia personal desde dos perspectivas diferentes.

Según datos de la Diputación de Barcelona (DIBA), Mollet es una de las tres ciudades de la provincia barcelonesa que superan el 20% de presencia femenina en sus plantillas. En cambio, López es la única mujer que ocupa un puesto de jefatura en toda la provincia de Tarragona y en su comisaría sólo el 10% son mujeres. Ambas coinciden, ahora bien, en que los obstáculos y retos dentro de la profesión provienen más de autoexigencias personales que del propio entorno laboral. “Ha salido de mí querer demostrar que tenía la misma capacidad que un hombre”, admite Laínz.

En la misma línea, López explica que en determinados momentos ha experimentado el conocido como Síndrome del Impostor. A pesar de contar con un grado en Derecho y un posgrado en especialización en gestión pública de la seguridad local, reconoce que aen ocasiones siente que debe estar constantemente demostrando su valía. Asimismo, la inspectora jefa de Valls señala que en algunas situaciones ha percibido que sus decisiones eran más cuestionadas, lo que le llevaba a plantearse: “Si esto lo hubiera dicho un hombre, ¿también lo habrían cuestionado?”, se pregunta.

A Laínz le nació la vocación desde su entorno cercano, ya que tenía un familiar en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. “Las anécdotas que me contaba despertaron en mí mucha curiosidad”, explica. Tras una década trabajando en comercios y empresas privadas, no fue hasta los 32 años que decidió opositar. “Lo pensé un día y otro, hasta que llegó un momento en que pensé: '¿Y por qué no?'. Me lo creí y el siguiente paso fue ir a conseguirlo”, rememora la policía. Aprobó a la primera y, el 1 de agosto de 2006, realizó su primera patrulla. "Lo recuerdo perfectamente, era un día de mercado municipal”, relata todavía emocionada a este periódico.

Sandra Laínz, caporal de Policia Municipal de Mollet del Vallès. / Zowy Voeten / EPC

La presencia femenina en las Policías Locales

López explica que, mientras estudiaba la diplomatura de Magisterio y trabajaba como camarera en un bar de Salou, intentó en tres ocasiones acceder al cuerpo de los Mossos d’Esquadra, pero no superó el proceso de selección por su altura. Un cliente le sugirió probar en la policía local. "Mi primera pregunta fue: ¿cómo lo tengo que hacer?”, relata. Poco después, empezó la formación como interina y, tras su primer contacto con la profesión, pensó: "Esto tiene que ser mi trabajo”.

Desde ese momento, su trayectoria no ha dejado de avanzar. En 2000 obtuvo una plaza como interina en Salou; en 2001, consiguió una plaza fija en Mont-roig; y, en 2006, ya ocupaba la categoría de caporal. En 2011 fue cedida a la Policía Local de Salou y, en 2018, se presentó para sargenta jefa en Montblanc, donde desempeñó la posición durante cinco años consecutivos. Finalmente, en 2023 volvió a presentarse, esta vez, para la plaza de inspectora jefa en la comisaría local de Cambrils. Desde 2024 ejerce este cargo en la comisaría de Valls.

Por su parte, Laínz trabajó como agente de patrulla hasta 2014, cuando se presentó a las oposiciones para cabo. Durante los siguientes ocho años ejerció como jefa de turno, organizando patrullas y coordinando decisiones operativas. Desde 2022 es jefa de sala de mando, donde gestiona las necesidades de las unidades policiales y activa los recursos pertinentes.

Para la policía de Mollet, la presencia femenina forma parte de la cotidianidad del cuerpo. “Es cierto que en nuestra comisaría ha habido más mujeres policías de lo habitual”, apunta, en relación a una plantilla con histórico protagonismo femenino desde la alcaldía (1987-2003) de la histórica Montserrat Tura. Cuando Laínz se incorporó al cuerpo, ya trabajaba allí una agente muy veterana, María Luisa, a quien considera una referente. “Probablemente ella sí vivió más esa brecha de género, algo que yo no he percibido”, apunta. “Creo que las compañeras que estuvieron antes que nosotras nos han hecho la vida más fácil”, añade. Su experiencia es algo diferente a la López, quien opina que “nos queda mucho trabajo por hacer”. Para la inspectora jefa, “todavía no tenemos una presencia efectiva, sobre todo en cargos importantes”.

La política de reserva de plazas para mujeres

Por imperativo legal, los cuerpos policiales deben tener una reserva femenina de plazas entre un 25% y 40%. Laínz se muestra crítica con esta política. “Le resta importancia al esfuerzo que hacen muchas mujeres para conseguirlo”, argumenta. “Parece que acceden al puesto por su género y no por mérito propio, y eso nos perjudica”, añade. A su juicio, entiende que se busque un modelo más equitativo pero “las plazas las tiene que ocupar el mejor candidato, independientemente de su sexo” concluye.

López, por su parte, afirma que la reserva femenina supuso una regulación "necesaria", pero que en el mundo de policías locales no ha ayudado "en nada": “Seguimos siendo las mismas”, lamenta. “Sí que es verdad que si antes se presentaban siete mujeres, ahora se presentan catorce, pero el objetivo sería que, si hay 190 plazas, se presentaran 90 mujeres”, precisa. Además, López explica que es importante diferenciar entre los distintos cuerpos policiales. En el caso de las policías locales, la reserva de plazas para mujeres solo se aplica a partir de la cuarta plaza convocada y siempre que la diferencia de nota entre aspirantes no supere el 15%.

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Lainz defiende seguir en la misma línea y sugiere que “hay que implementar el modelo de Mollet del Vallès en más municipios”. López sitúa el objetivo en alcanzar al menos un 25% de mujeres en las plantillas. Para lograrlo, insiste en la importancia de "generar más referentes y visibilidad para que nuevas generaciones se planteen la profesión".

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