Estrategia municipal
Barcelona se reta a rehabilitar al menos 4.100 viviendas en Ciutat Vella hasta 2035
El ayuntamiento quiere remodelar al menos el 10% de los hogares del distrito histórico de la ciudad, en que la edad media de construcción llega a 115 años, y prevé lanzar una línea de ayudas de 15 millones de euros para 2027
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Intersección de las calles La Lluna, Lleó y Ferlandina, en el barrio del Raval, en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona. / JORDI COTRINA
“Recuperar Ciutat Vella para la gente de Ciutat Vella y de Barcelona”. El Ayuntamiento de Barcelona sintetiza así la estrategia que lanza para tratar de atajar los problemas de dejadez, masificación, desarraigo y pobreza que entidades del núcleo histórico de la ciudad y miembros del consistorio han diagnosticado en las reuniones que han mantenido a lo largo de más de un año. Se llaman a revertirlos, condensándolos en el llamado Pacto por Ciutat Vella, presentado este jueves y que se concede un margen de una década para obtener resultados. Entre las 187 medidas que enumera sin detallar un calendario ni un presupuesto para materializarlas, el gobierno municipal recalca que la gran apuesta para devolver “normalidad” al corazón de la urbe -en palabras del comisionado del pacto, Ivan Pera- es desplegar un plan de rehabilitación que, de entrada, se fija renovar al menos el 10% de las viviendas de los cuatro barrios de Ciutat Vella de aquí a 2035.
Un informe cuantificará la cifra de cuántos pisos exigen una puesta al día. El porcentaje que, a modo de objetivo, el plan plasma corresponde a unos 4.100 hogares del distrito, en el que pesa la condición de ser el casco antiguo de Barcelona. “La edad media de las viviendas en Ciutat Vella es de 115 años, cuando en el conjunto de la ciudad no llega a los 90 años”, compara el concejal del distrito, Albert Batlle.
¿De qué modo Ciutat Vella se sumará a la lista de barrios de Barcelona que también están pendientes de auxilios para remodelar domicilios? “Pasa por poner más recursos materiales y económicos”, responde el director general de la empresa municipal Foment de Ciutat, Àlex Montes. Precisa que se prevé convocar una línea de ayudas exclusiva para Ciutat Vella en 2027, dotada con 15 millones de euros, “para la rehabilitación de las viviendas más vulnerables y que menos recursos tengan”.
Montes comenta que el ayuntamiento está pendiente del estudio que elabora con la Universitat Politècnica de Catalunya y que identificará las viviendas en las que urge intervenir. Mediante un monitoreo masivo de inspecciones técnicas de edificios y el uso de herramientas de inteligencia artificial, debe señalar cuáles son las escaleras en peor estado y que requieren reparaciones. Además, se valorará si se cambian criterios para conceder ayudas para mejorar la eficiencia energética para resguardar de inclemencias meteorológicas a los inmuebles.
Gestionar el turismo
El gobierno de Jaume Collboni enfatiza que asume Ciutat Vella como una prioridad y que prevé destinar 230 millones de euros de inversiones en este mandato. Equipara el propósito con la gran reforma de los años 80 y 90 del siglo pasado, cuando se derribaron bloques y se crearon espacios más diáfanos. “La mirada ahora tiene que ser diferente -plantea Batlle-: entonces tenía una población de 90.000 habitantes, de los que 541 eran extranjeros, apenas el 0,5%, y ahora son 115.331 personas, de las que los extranjeros son el 54,7%, unas 63.000 personas”, distingue.
De los desafíos a encarar hasta 2035 para "reconstruir una Ciutat Vella que sea normal", Pera menciona que los barceloneses "no vean Ciutat Vella como un territorio comanche" y "cómo gestionar el turismo sin que parezca que vivimos en un parque temático". Se estima que se acumulan unos 14.000 turistas por kilómetro cuadrado en el distrito, muy por encima de la media. "Generan mucho conflicto y demandas de recuperar el barrio", admite Pera.
Una de las ideas del plan es "desarrollar un modelo propio de alojamiento turístico que limite las formas de uso intensivo de suelo residencial". Aparte, está pendiente que entre en vigor un plan de usos que quiere contrarrestar el "monocultivo comercial" volcado en el turismo, a lo que añade proteger comercios emblemáticos, recuperar plantas bajas con negocios y actividades arraigadas al vecindario y contener y racionalizar las plazas de pernoctación turística.
Asimismo, Pera cita el "reto tremendo de la vulnerabilidad y la extrema pobreza" que atender en puntos del distrito, así como reforzar la convivencia entre comunidades de distinta procedencia para paliar a "los discursos de odio que buscan en Ciutat Vella su sitio ideal", apunta. En esa línea, el pacto anuncia un próximo plan integral que aborde la pobreza infantil, la soledad no deseada, el sinhogarismo, la salud mental y las adicciones. A falta de concretar las medidas, el proyecto habla de hacer frente al abandono escolar y la segregación en los centros educativo. Por lo que se refiere a la seguridad, postula aumentar el cumplimiento de las ordenanzas, incrementar las intervenciones para evitar conflictos en zonas de ocio nocturno, así como por el tráfico y el consumo de drogas. También se propone "mejorar el control de la prostitución en la vía pública".