Impacto en el resto de la provincia
El 7,5% de turistas de Barcelona hacen excursiones al resto de la provincia: Sitges y Montserrat son sus favoritas
Ni el volumen de viajeros ni el gasto en estas salidas se ha recuperado aún respecto a la prepandemia
El volumen de turistas se frena en Barcelona pero su gasto sube a casi 100 euros al día con un impacto económico récord
Barcelona cambia de estrategia: en 2025 se lanzará a por el turista cultural y de congresos que traigan inversiones
Turistas visitando Sitges esta semana. / FERRAN NADEU. EPC
De los 15,5 millones estimados de turistas alojados en Barcelona este año, en torno al 7,5% --si se mantiene la tendencia de 2023-- se habrán dejado ver también en municipios del área o región metropolitana porque realizan al menos una excursión (sin pernoctación) fuera de la capital catalana para explorar sus calles o iconos turísticos. Parece un porcentaje pequeño, pero en números absolutos es un notable impacto para algunos municipios, como Sitges, que con el 2,03% (unos 314.000 visitantes) se sitúa a la cabeza como destino preferido. Le sigue Monistrol de Montserrat, con un 1,53%. No obstante, su gasto en esas visitas no ha recuperado aún los niveles de 2019.
Estos balances no incluyen los llamados viajes mixtos, en que se pernocta en distintas ubicaciones. Sino que contemplan los movimientos del turismo a partir de su estancia en la ciudad para ver su impacto más próximo en el territorio.
La cifra de viajeros que pernoctan en Barcelona pero hacen visitas a la región (que en la estadística del Observatorio del Turismo en Barcelona abarca la provincia) está estabilizada desde hace años, aunque justo en la prepandemia fue algo más alta (8,6%). Los datos ofrecidos al respecto son del último anuario de 2023, a la espera del cierre del actual. Las políticas locales de descentralización del turismo no parecen traducirse en un mayor empuje hacia el resto de localidades próximas, sino que suelen apuntar a nuevos reclamos turísticos de la propia ciudad. La razón suele ser de calendario del viajero, ya que la media de estancia del turismo en la metrópolis es de 4,7 días, lo que hace que muchas veces no le alcance el tiempo para escapadas de una jornada, que es lo que precisan algunos destinos.
Prueba de ello es que en el caso de visitantes que se alojan en casa de familiares, con una media superior de noches (6,6), la cifra de excursiones se dispara: más del 20% salen algún día de la ciudad, destaca la directora del observatorio, Alba Lajusticia. Por grupos de nacionalidades o perfiles, también salen por encima de la media los estadounidenses (10,8%), los alemanes (10,3%), los españoles (10%) y en general la franja de 55 a 64 años (10,7%), seguidos por los de 25 a 34 años (9,3%).
En conjunto, de media gastan, 42,8 euros por persona con datos del año pasado, que suponen una reducción de 4,1 euros respecto a 2022, y 11,7 menos que en la prepandemia, lo que soprende en el marco de un incremento generalizado del gasto del turista en Barcelona, tanto en sus estancia como --sobre todo-- en alojamiento.
Hasta Girona
Una vez los alojados en el conjunto de la ciudad (sean hotelees o domicilios) optan por salir más allá de los barrios de la ciudad, la mayoría hace una única salida (6,9%, según datos de 2023), mientras que otro 1,4% hacen un par y solo el 0,9% llegan a tres, con el resultado del 9,2% de viajeros. Si enfocamos solo a las visitas a la región, la cifra se queda en el 7,5%. Y es que en el 'top 10' de sus salidas aparecen municipios de la provincia de Girona. Fuera de este, incluso hay viajeros que hacen una incursión de un día en Madrid o hasta más lejos.
Turistas de Barcelona compran tíquets para excursiones de enoturismo fuera de la ciudad, en la estación del Nord. / FERRAN NADEU. EPC
Esa clasificación de salidas más populares por los turistas instalados en Barcelona cierra el podio de municipios que encabezan Sitges y Monistrol de Montserrat con Castelldefels (con un 0,95% de los visitantes). Muy cerca se sitúan Girona (0,90%), seguida por Badalona (0,75%), Sant Cugat del Vallès y Tarragona (0,45%), Figueres y Tossa de Mar (0,30%), la Roca del Vallès (0,28%) y Vilanova y la Geltrú (0,25%).
Lajusticia detalla que en general el reclamo es la propia localidad y su fama, aunque en ocasiones el destino es la visita cultural o icónica, como sucece con Montserrat (la estrella sobre todo para los asiáticos) o con Dalí, o con la meca del 'shopping' outlet, La Roca Village.
Gracias a la macro encuesta anual a los turistas que llegan a Barcelona, se sabe también que el 50,7% (21 puntos más que en 2019) se desplazan en tren para sus excursiones, sobre todo con Rodalies, otro 17,1% se mueven en coche privado y un 12,5% lo hacen en autocar o autobús. Un 6,2% usan coches de alquiler. El transporte depende en buena medida del tipo de alojamiento en el que se ubican. Así, en un par de hoteles de lujo consultados señalan que los transfers privados con recogida en el hotel son muy habituales, aunque también hay viajeros que se desplazan por su cuenta hasta la estación del Nord para tomar alguna excursión concreta que han reservado por su cuenta.
El 'boom' del enoturismo
Mención especial merece el caso del enoturismo, como gran reclamo en boga para que los viajeros hagan una excursión fuera de Barcelona. El estadounidense es uno de los públicos más interesados en estas experiencias Una de las principales empresas especializadas es Castlexperience, que ha movido 61.000 excursionistas este año con su imbatible pack de visita a Montserrat más la bodega de Oller del Mas.
Según datos del observatorio, por orden de afluencia, el primer destino de este tipo sería la bodega de Família Torres, seguida a poca distancia por las cavas de Freixenet, y a continuación se sitúa Oller del Mas, en Manresa. Son salidas que tampoco habían recuperado hasta 2023 el ritmo de la prepandemia, a falta de que se cierren los datos de este año.
La web barcelonaturisme.com ofrece numerosas ideas para visitar bodegas o hacer catas, con información y datos para reservar.
La contratación privada sí depende de la decisión particular de cada turista por una determinada bodega, que a veces se tiene que adecuar a la disponibilidad de plazas según su agenda de viaje. Pero en excursiones grandes con turoperadores es frecuente que se contraten en genérico, como enoturismo, y que hasta el día de la visita no se conozca el destino concreto.