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LOS ANTIGUOS PALACIOS DEL RAVAL

Los vecinos del barroco Ca l'Erasme denuncian acoso inmobiliario

La propiedad, un fondo de inversión, afirma haber propuesto soluciones para todos los inquilinos y no dejar a nadie en situacion de emergencia habitacional

El ayuntamiento y la Generalitat no han tenido problemas para acceder al patrimonio del edificio, avisar de su obligatoria conservación y certificar su aceptable estado

Una de las fincas del Gòtic cuyos vecinos denuncian acoso inmobiliario y dos pinturas de su interior. / ricard cugat

Un problema social, habitacional, patrimonial y legal. Todo se junta en la calle del Carme 106. Un edificio que antaño fue 'casa gran', así se llamaban los palacios en la Barcelona del mil setecientos, y que ahora, hasta que la ley no diga lo contrario, da cobijo a unas cuantas familias del Raval. La finca –con uno de los pocos conjuntos pictóricos barrocos que quedan en la ciudad­, de ahí el problema patrimonial- pertenece desde el 2015 a una socimi: Optimum Re, y desde entonces que los vecinos lidian con la propiedad para no tener que abandonar su hogar. Y de ahí, el problema social y habitacional: cuando se está en situación de vulnerabilidad, no hay alternativa de vivienda teniendo en cuenta los precios del mercado.

El tema se agrava porque ya se han cumplido los tres años que la ley obliga a las socimis a mantener un 80% de la propiedad en alquiler. Así que lo suyo podría ser vaciar la finca para obtener de ella el máximo rendimiento, ya sea rehabilitándola con pisos de lujo o revendiendo la finca sin inquilinos. Y ahí aparece otra de las ramas del problema social: la rotura del tejido de barrio y la famosa gentrificación que sufren muchas de las zonas populares de Barcelona. Eso es lo que denuncian los vecinos y lo que niegan los propietarios. Las versiones sobre el cuándo, el cómo y a quién de la renovación de contratos de alquiler no coinciden. Para unos, se está intentando echar a todos los inquilinos actuales; para los otros, se han intentado solucionar todas las situaciones de emergencia social de manera que no se perjudique a los más vulnerables. Tenga quien tenga razón. El caso es que las negociaciones se rompieron la semana pasada.

Un conflicto, una denuncia y dos versiones 

Tampoco hay acuerdo en cómo fue el proceso de degradación que sufrió la escalera hasta el verano pasado. Para unos fue culpa de la propiedad; para los otros, de algunos, que no todos, los vecinos. "Desde el momento que compraron el edificio hubo una degradación total de los espacios comunes y se llegó a un límite completamente insostenible y de riesgo: la puerta de entrada rota, suciedad por toda la escalera, en el último rellano se instaló una narcosala y entraron a robar en dos pisos y hubo un intento en un tercero", explican los vecinos. Esta práctica, la de dejar que el edificio alcance cotas de insalubridad, es una de las más comunes para presionar al vecindario a marchar. Pero Optimum Re niega la mayor, y argumenta que una sentencia les apoya.

Uno de los rincones descuidados de la finca.  / RICARD CUGAT

Con la ayuda del Sindicat de Llogaters, la PAH, y el Observatori DESC los inquilinos de Carme 106 denunciaron, el pasado verano, vía administrativa en el ayuntamiento a los propietarios. Lo hicieron por acoso inmobiliario aprovechando que la ley catalana del 2018 de derecho a la vivienda lo permitía. Fue el primer expediente de este tipo que gestionó el consistorio barcelonés ya que hasta entonces los procesos siempre habían sido por la vía judicial. Fue "una respuesta a las prácticas que el mercado está convirtiendo en su modus operandi y que están generando nuevas formas de acoso que, sobre todo, practican los fondos de inversión y grandes tenedores de vivienda", explican desde el consistorio, que acabaron por "derivar el expediente de acoso en una orden de conservación" al no poder “demostrar la existencia de una voluntad coactiva en el incumplimiento del deber de conservación", dado que esta falta de conservación era "preexistente y anterior a la suscripción de la mayoría de contratos de alquiler de la finca", afirman.

Patio original y piso principal, por salvaguardar

Nada dicen desde el ayuntamiento, más allá de remitir a la ley, sobre del patrimonio que esconde el edificio, conocido desde que se levantó, en 1788, como Ca l'Erasme, no en vano lo mandó levantar Erasme de Gònima, el empresario de indianas más importante en la Barcelona del momento. La fachada y la estructura del edificio están protegidas como BCIL (Bien Cultural de Interés Local) por el ayuntamiento. Ello significa que si hay obras, hay que mantener los elementos originales de la fachada, retirar los superpuestos y recuperar los que están en peligro de desaparecer; y conservar el patio original: escalera bajo pórtico, arcos escarzanos y barandilla de hierro forjado, amén de la placa de mármol recuerdo de la visita de Carlos IV. Del interior salvaguardado con un grado de protección superior, BCIN, las pinturas barrocas del salón principal del piso de la planta noble, debería preocuparse la Generalitat, pero tampoco parece ponerle muchas ganas. En 1994 un informe destacaba que su estado era "regular" y en el 2016 otro estudio evidenció que "no estaban en un estado óptimo pero tampoco de degradación". Se recomendaba una intervención de conservación preventiva. Más de dos años después sigue pendiente y la Conselleria de Cultura no remite información sobre si se hará. Sí responden en Optimum Re, que afirman ser conscientes del patrimonio que tienen y la necesidad de salvaguardarlo. De hecho, aseguran que este se encuentra en un estado mucho mejor ahora que antes de su compra, cuando los descendientes de Erasme de Gònima lo utilizaban como almacén.

El patio original que da entrada al piso noble, los dos espacios se mantienen cerrados. / RICARD CUGAT

Frente judicial o voluntad de diálogo

Volviendo al frente social, aunque la denuncia administrativa por abandono de la conservación se archivó, Optimum Re optó por mejorar y arreglar la finca (y las otras que posee en el Raval, que no son pocas), en noviembre. Pero la lucha continúa porque los contratos de alquiler están llegando a su fin. Para echar a los indefinidos basta con jugar al desgaste: es difícil sobrevivir en una finca vacía, con las puertas de las viviendas no ocupadas tapiadas y sin una propiedad que responda por los problemas del edificio. Meta en la que tampoco se ponen de acuerdo: los unos convencidos de que esto es lo que busca Optimum Re, y estos asegurando lo dicho, anteriormente, que: se han intentado solucionar todas las situaciones de emergencia social y renovar de manera justa los contratos en lo que era posible hacerlo.

Si no hay acuerdo antes decidirá la justicia. Los vecinos tienen denuncias por dejar la vivienda (siguen pagando) una vez agotado el periodo de alquiler. Argumentan que firmaron prorrogas de las rentas con costes de tramitación y alquileres más altos, y que un cambio de las condiciones significa un nuevo contrato. Por ende, vuelven a tener tres años por delante. La propiedad aduce a dichas prorrogas para demostrar su voluntad de negociar. Mientras, las pinturas siguen bajo llave. 

Una de las escenas del ciclo pictórico que decora las paredes del salón principal de Ca l'Erasme.

El único campanario laico de la ciudad  

El barroco y Barcelona tienen mala relación. Injustamente se ha considerado que ese fue un periodo de poco esplendor de la ciudad, y de ahí se deduce que hubo poca y no muy brillante producción. No es cierto. Hubo grandes fortunas, nobleza y comerciantes venidos a más, y fortunas que mandaron decorar sus 'cases grans' a los mejores pintores. Artistas que han quedado sepultados en el olvido por las siempre omnipresentes etapas del románico y el modernismo, y artistas que vieron su obra destruida  por las bombas y los incendios, durante la guerra civil; y antes  y después, por la piqueta. El fuego se llevó por delante muchas iglesias, y la excavadora pasó por encima, en 1992, de uno de los conjuntos más llorados por su pérdida: el que Pere Pau Muntanya, una de las estrellas del momento, pintó en la casa Pau Ramon con las gestas de los almogávares. 

Más suerte tuvo el que nos ocupa: la historia bíblica de David en Ca l’Erasme. Un palacete de fachada clasicista y austera por el que siempre se ha sufrido por su destino: "Inquietud por el futuro de la Casa de Erasmo de Gónima de la calle del Carmen", titulaba uno de los periódicos de Barcelona en 1973. Entonces su temía que la continuación de la actual avenida de Drassanes, en aquellos tiempos avenida de García Morato (bautizada así por uno de los más renombrados aviadores del ejército franquista y, paradójicamente, abierta siguiendo la estela de la destrucción dejada por los bombardeos aéreos) se llevará por delante la casa. No pasó. Y Ca l’Erasme aún sigue en pie, atrancas y barrancas, pero en pie. Aunque nada  queda del conjunto fabril que la rodeaba, con el primer y único campanario laico de Catalunya.  

Una de las pinturas del siglo XIX encontradas en la casa Epifani de Fortuny. / ricard cugat

Más pinturas en Epifani de Fortuny

Erasme de Gònima fue un personaje hecho así mismo, que llegó a ser el más importante y rico fabricante de indianas de Barcelona, y uno de los más reconocidos deEuropa. Y llegó, también, a noble, eso sí, comprando el título (57.000 reales le costó), cosa que hizo que siempre fuera visto por un 'parvenu'.  
Le gustaba el arte y si no le gustaba el arte, le gustaba aparentar, porque encargó la decoración de su ‘casa gran’ (y otras posesiones, como su finca de Sant Feliu de Llobregat, el Versalles de Don Erasme, según el Baró de Maldà) a diversos pintores. La finca de la calle del Carme conserva el ciclo pictórico dedicado a la historia de David, de cuya atribución se duda: se creía salida del pincel de Josep Flaugier, pero ahora los expertos se inclinan por dar la autoría a Marià Illa. 

También puede verse un espectacular fresco en el techo sobre al carro de la Aurora, además de esfinges de los reyes de Judea y alegorías de las artes y las ciencias. No son las únicas que hay en el edificio, en el techo de algunos pisos, los que han tenido inquilinos sensibles, se conservan algunas, pero estas no gozan de protección, o sea pueden eliminarse, como pueden eliminarse las que aparecieron en otra de las finas propiedad de Optimum Re, las de inspiración neoclásica que se conservan en la casa Epifani de Fortuny (Carme, 23). Las encontró su inquilino y las mostró al ayuntamiento. Tampoco están protegidas, pero desde el consistorio aseguran que se conservan en condiciones.