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Sant Antoni limita la apertura de restaurantes, bares y locales turísticos

El nuevo plan de usos quiere reducir los efectos negativos del nuevo mercado y de la supermanzana

Ambiente en el barrio de Sant Antoni con el mercado al fondo. / RICARD CUGAT

El Ayuntamiento de Barcelona aprobó este jueves inicialmente un nuevo plan de usos del barrio de Sant Antoni en el que, entre otras medidas, se limita la apertura de restaurantes, bares, tiendas con degustación, autoservicios, bodegas, locales musicales y de alquiler de vehículos.

La nueva norma, el distrito del Eixample quiere eviar que la próxima implantación de la supermanzana y la apertura del mercado reformado de Sant Antoni tengan efectos negativos en la calidad de vida del barrio. El ámbito de regulación será el del barrio, excluyendo las fincas cuya fachada da a la Gran Via y las encaradas a la avenida del Paral.lel (que será objeto de su propio plan de usos específicio), con la excepción de la manzana de las calles del Parlament y Viladomat, sí incluidas.

El plan de usos, según fuentes municipales, impondrá limitaciones en actividades de concurrencia pública que se quieran instalar en el barrio (sobre todo de restauración, pero también musicales, deportivas, juegos y atracciones y audiovisuales) y a establecimientos que se asimilan a las actividades de restauración (horchaterías, platos preparados, degustación...), las tiendas llamadas de conveniencia y autoservicios, así como los comercios relacionados con el turismo (alquiler de bicicletas y otros vehículos, taquillas, información y venta de servicios turísticos...)

Densidad y distancia

La norma prohibirá las actividades de juegos y atracciones, excepto las ludotecas; los establecimientos comerciales que tengan máquinas expendedoras de alimentos y los establecimientos que, pese a no ser hoteleros, alquilen espacios por horas. Es decir; los 'meublés'.

Las limitaciones se establecerán fijando límites de densidad y distancia de los locales y del ancho de las calles implicadas. Por ejemplo: los nuevos locales de restauración no podrán abrir si ya hay cinco establecimientos de este tipo en un radio de 50 metros del lugar donde pretende abrir.

Para Ciutat Vella también se han aprobado nuevas normas relacionadas con el plan de usos que incluyen la incorporación de la condición de superfície mínima de los establecimientos; la ampliació de la superfície máxima de los nuevos restaurantes, que pasan  de 100m2 a 150 m2; y la exigencia de poner una cédula en la puerta del establecimiento para agilizar las inspecciones.

Casas fábrica protegidas

El Consell Plenari también ha aprobado la protección de las casas fábrica del Raval, inmuebles industriales edificados durante los siglos XVIII y XIX, para evitar que se derriben y se mantenga este tipo de edificio singular formado por residencia y fábrica en una sola pieza.

Hace un año, el Ayuntamiento suspendió las licencias de obras sobre 38 inmuebles e inició un estudio para conocer el valor patrimonial de un total de 64 piezas industriales del barrio. En total se han catalogado 26 casas, de las que nueve sob "bien cultural de interés local.  Los propietarios están obligados a conservar los espacios diáfanos originales y no podrán aumentar el volumen del edificio. La mayoría de estos edificios están ubicados entre las calles Om, Riereta y Sant Vicenç así como entre las calles Sant Pau y Nou de la Rambla.

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