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ANÁLISIS TÁCTICO

Los amigos de la defensa

Barça y Huesca se permiten 19 remates y 5 goles en un frenético primer tiempo, que no paró hasta el final: 38 remates y 10 goles

Dembélé recibe las felicitaciones de Coutinho, Messi y Suarez / JORDI COTRINA

1. Umtiti no sale retratado

Centró Miramón desde la derecha con el permiso de Alba, cabeceó Longo a la espalda de Sergi Roberto y remató Cucho con Piqué alejándose de él. Era el minuto 2 de partido, y efectivamente, los jugadores del Barça habían saltado al césped. Aunque no lo pareciera por la magnanimidad que mostraron.

Longo se interna entre Piqué y Sergi Roberto / MARTA PÉREZ (eFE)

Cuarenta minutos después, centró Cucho ante Alba, tocó Moi Gómez con Piqué mirando y remató Gallar anticipándose a Sergi Roberto. Umtiti fue el único que no salió en la foto que retrató a la generosa defensa del Barça. La del Huesca fue peor: un grupo de amigos reunido de picnic en el inacabable parque que es el Camp Nou.

Entre ambos equipos se concedieron 19 remates y 5 goles en la primera parte. Valverde no se divirtió nada en la banda. Con la cara pagaba. Y sus palabras del descanso debieron ser claras. La verbena continuó hasta el final en un frenético partido pero solo rieron los que salieron serios.

2. Un regate de Messi tumba a cuatro

El desaguisado propio lo reparó Messi, como siempre. El astro siempre brilla. Su luz es cegadora, sobre todo para los debutantes. El Huesca recibió dos goles de bienvenida en su primera visita (Leo no participó en el enfrentamiento copero del 2014) y se convirtió en el equipo liguero número 37 que quedaba tatuado por el 10 del Barça.

Messi anota el momentáneo empate a uno con un tiro con la derecha. / JORDI COTRINA

La ingenuidad oscense quedó plasmada mucho antes de marcharse con el sonrojante 8-2. Se vio pronto, al cuarto de hora. No tanto con la premura del empate, sino por la jugada de Messi. Por el poder de atracción que ejerció. Por la fascinación que causó. Recibió un balón en el balcón del área. Fintó con la izquierda y salió por la derecha.

Luisinho cayó (menos aparatosamente) como Boateng. Moi Gómez, Musto y Etxeita estaban en fila, uno detrás de otro, perpendiculares a la portería. Todos quedaron burlados con el amago de Messi, que se internó para chutar con la diestra. Werner, asombrado, no tuvo tiempo siquiera de lanzarse al suelo. También él se quedó pasmado. 

3. El incontrolable factor Dembéle

Cuatro goles en 23 partidos marcó Dembelé la temporada pasada. Tres goles en cuatro partidos lleva en el inicio de la actual. El delantero va disipando tiro a tiro la incertidumbre que generaba, hasta el punto de que el fichaje de Malcom parecía amenazar su continuidad. No para Valverde, que le ha alineado de titular en los cuatro encuentros. El Barça vuelve a jugar con tres puntas otra vez como un hábito.

Dembéle dispara cruzado en el 4-2. / DAVID RAMOS (GETTy)

Dembélé no deja de ser un factor incontrolable, aunque ahora lo es en sentido positivo. Los defensas (seguramente tampoco sus propios compañeros) han sabido descifrar si es diestro o zurdo. Burla al rival indistintamente por los dos lados y dispara igual de bien con las dos piernas. Marcó al Sevilla y al Valladolid con la derecha y batió al Huesca con la izquierda. Empezó de 11 y acabó de 7. Y disputó los 90 minutos por primera vez esta campaña y sexta desde que está en el Barça. Un paso más.

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