El árbitro ensucia un gran duelo

El Villarreal hurga en el desorden defensivo del Barça e iguala un 0-2 en seis minutos

Leo Messi, durante el encuentro ante el Villarreal / AP / ALBERTO SAIZ

Por un día las expectativas se cumplieron y el Villarreal-Barça fue el extraordinario partido que se esperaba del primer y el cuarto clasificado de la llamada mejor Liga del mundo, de un equipo que llevaba 38 partidos sin perder ante otro que había batido en su casa a Real Madrid, Atlético y Sevilla, los otros tres integrantes del quinteto de cabeza. No hacía falta que interviniera el árbitro, pero quiso inmiscuirse manchando un gran duelo.

Sánchez Martínez enseñó  12 tarjetas amarillas, 1 roja, pitó un penalti que no era y se comió otro

Tal vez aportara la excitación necesaria para arrancar la sobreexcitación necesaria que rompiera el sopor de la siesta. Nadie durmió en El Madrigal ni en los aledaños, tal fue el ruido que provocó Sánchez Martínez, arrogándose el protagonismo que merecieron Asenjo y Bravo por sus paradas, Neymar por su intervencionismo o Denis Suárez por su enorme partido, ganándose el crédito para volver al Barça por la puerta grande. También ocultó la mala actuación del otro Suárez, Luis, el autogol de Mathieu y los errores de Alves en el caos defensivo que fue el Barça en la segunda mitad.

Lo que sí hizo el árbitro fue manchar un gran duelo con 12 tarjetas amarillas, una roja, señalando un penalti inexistente y comiéndose otro más claro en medio de un festival de decisiones erróneas. Su única virtud fue irritar a todo el mundo. Aunque todo el mundo se marchara conforme: el Barça amplió su ventaja y el Villarreal igualó un 0-2 en contra y con el entrenador en la grada, expulsado.

VENTAJA INMERECIDA

Un gol de Rakitic y un penalti transformado por Neymar colocaron al Barça amartillando la Liga en la media parte. Cobraron los azulgranas una ventaja tan amplia como inmerecida en apenas dos apariciones en el área local. La dejaron escapar con mucha facilidad, impropia de ellos, al verse arrastrados por la paranoia amarilla. El Villarreal no se abandonó, al contrario; quiso recuperar aquello que era suyo al empezar; es decir, un punto. Cuando lo rescató, se conformó.

El Villarreal iguala en seis minutos  tras el descanso los goles de Rakitic y Neymar, este de penalti

Podía haber apretado más, pero no le quedaban fuerzas porque se movió más activado por la pasión que por el juego. Y eso que el Barça le brindó facilidades. Para empezar, el tridente fue uno: Neymar. Messi pasó de puntillas y a Suárez, que derivó en ocasiones hacia el extremo derecho, ni se le vio.

CAMBIOS CONDICIONADOS

La perniciosa influencia del árbitro también condicionó al Barça. Luis Enrique sustituyó a Piqué y Arda Turan, amonestados, y el equipo empezó a diluirse. Entró Mathieu, que volvió a ser aquel Mathieu frío y despistado, y apareció Alves, que regaló varios balones al rival. Justo lo que necesitaba el Villarreal: motivos para la esperanza.

Sergi Roberto jugó de lateral  por delante de Alves, Vidal y Adriano y Turan desaprovechó otra oportunidad

En seis minutos igualó el Submarino aquel 0-2 que parecía un abismo, ese tesoro que en otras circunstancias –sin la derrota del Atlético del sábado o sin la mullida ventaja de puntos– no habría dejado escapar el Barça, vulgar sin la ausencia de varios de sus puntales, como el sustituido Piqué, el lesionado Iniesta o el ausente Messi.

Sergi Roberto fue el lateral derecho, orillando Luis Enrique a todos aquellos que pueden ocupar el puesto (Alves, Alexis, Vidal, Adriano, incluso Bartra) y Turan el sustituto de Iniesta, sin hacer olvidar al capitán, que debió agitarse en el sofá de casa.

Villarreal-2, Barça-2

ESTADIO: El Madrigal (22.500 espectadores).